domingo, 17 de enero de 2016

San Esteban/algo de su río


EN EL PROLOGO-


   Durante siglos donó el río de San Esteban al valle de su nombre vida y muerte: alegres cascadas y pozos invitan a tomar un baño, el incesable correr de aguas mansas, cristalinas, orquestan un alegre murmullo, que en ocasiones de lluvias fuertes se convierte en río salvaje que sale de sus cauces, arrasando todo lo que se le atraviesa a su impetuoso flujo y llevando consigo los pertrechos del descuido humano.También aquí, como en otras partes, el hombre abusaba y abusa de la generosidad de la naturaleza y se proveía, sin mayores preocupaciones, de los espléndidos recursos de ella. El rio San Esteban era fuente de agua y frescura para su pueblo, y objeto de poemas y cantos a su hermosura, pero cuando el Puerto precisaba de agua y las casas e industrias requerían del líquido para poder vivir y trabajar, el río tuvo que morir: se construyeron en diferentes épocas diversas tomas de agua, largos canales y tuberías y río abajo no se le dejaron sino unas gotas que a la gente no le permitieron más disfrutar de sus aguas para sus baños acostumbrados. Al pueblo de San Esteban le llega el agua desde la toma por un pequeño tubo que a veces no alcanza satisfacer la demanda de todos.Río San Esteban 
   Hoy en día, para tomar un baño, hay que subir aguas arriba hasta por encima de la "toma nueva" para encontrar los sitios, donde el río en su correr descansa un ratito en unos pozos lindos y frecuentados por pobladores y visitantes.Es un deseo de la comunidad que, cuando lo permita el caudal del río, se abran las compuertas en la toma dejando que con su impetuosidad natural las aguas limpien su lecho y rellenen los pozos tan añorados por los bañistas.Río San Esteban 2 El amplio valle de San Esteban, que se abre en la parte baja, prestó sus fértiles tierras a que, primero laboriosos colonos y luego grandes terratenientes, sembraran allí sus plantaciones de café y cacao. Los potentes hacendados hicieron a los hombres trabajar para ellos, y éstos multiplicados en su afán de procrearse, invadieron el valle, cuando se presentó una coyuntura política conveniente, y crearon la situación actual e irreversible, erradicando bosques y campos.
    Así se generó lo que hoy se llama "Valle Verde".Pasó lo mismo que en el mundo entero (compárese Alemania Oriental o la Unión Soviética) que bajo el pretexto de una conciencia social, se confunden entre complacencias de efectos monetarios y una planificación inteligente, que sabe medir y solucionar los anhelos sociales con las necesidades de un desarrollo equilibrado, con visión hacia el futuro.Y lo del río se reflejó en el pueblo: acostumbrado a una vida apacible, pero siempre laboriosa, el acontecer de fiestas campestres y alegres encuentros de sus moradores, hoy la apacibilidad cedió a la letargia como si la gente, enjaulada entre la belleza de la exuberante naturaleza, esperaba el principe para sacarla de sus sueños y abrirle el paso a un nuevo futuro.Hoy, San Esteban es sitio de retiro y refugio de personas mayores y lugar de descanso de muchos que trabajan en otros sitios pero regresan en las tardes a sus casas. 
    Hay unos tallercitos de reparación para carros y neveras, pero San Esteban aspira con ansiedad un nuevo arranque para el futuro, que bien comienza a manifestarse a través de instituciones educacionales como Hogares Crea, artesanales como el nuevo proyecto "Taller Artesanal San Esteban" y el Museo "Antón Góring" y, desde luego actividades turísticas dirigidas que permitan a los visitantes conocer el pueblo, su historia y disfrutar de las bellezas naturales.

Tomado del Libro San Esteban, Remembranzas, Sosiego y Reverdecer, propiedad intelectual de Hanns Dieter

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