jueves, 18 de febrero de 2016

PATANEMO

FOTO CORTESÍA DEL BLOG. LA FORTALEZA


¡Patanemo! Lejanías de mar, viento y nubes de tormenta. -Como que va a llover. Exclamaba la tía.
-Asómate a ver cómo está Patanemo. Si el tiempo está puesto es lluvia segura. Era la respuesta que no se hacía esperar como si Patanemo fuera el barómetro anunciante de la tormenta tropical.
Punta perdida en barlovento. Ensenada de olas infinitas. Playa segura que invita adentro, firmes los pies en suave base de sustentación.
Cocales de paisaje azul. Azul el cielo, azul el mar; azules también las ilusiones que, remontando los Alisios subían y subían más allá del horizonte.
¡Patanemo! Olas y río tenían su encuentro como amantes bajo palmas, a la orilla junto al mar. Arenas tibias, cielo de zafir; celajes rosa y crepúsculos de ensueño. Las garzas despedían la tarde hermosa, entre espumas, en la orilla junto al mar.
¡ Patanemo! Silencio y lejanía. Sol radiante que iridiza en mil destellos. Sol vespertino tras la silueta de los cerros; noble fiesta de rojos purpurinos, violeta y arreboles que se pierden, se confunden a lo lejos, en el mar.
Largas las tardes caminando a Patanemo. En la Rosa palmas y en Gañango buf¡aderas; caminos de sal y sombras de manglar. Montaña verde impenetrable en el misterio. Ulular palpitante anclado en el pasado, anhelos de futuro bajo el cielo junto al mar.
¡Cielo! Cielo de pájaros y remotos vuelos. Nubes blancas; formas que saludan, rostros que sonríen, manos blancas y cabellos canos, son las nubes volando sobre el mar.
En la altura la colina solitaria, anfiteatro de silencio; voces de mar y cantar de caracol. Arcilla y mármol en tus cerros; mirador sobre las olas. Islas lejanas, fantasía de tesoros, bucaneros y piratas; huellas de fantasmas y al horizonte en (alinea, la silueta imaginaria de amenazante galeón.
Noches de ternura bajo las palmas del río. Manos de nácar con palabras de promesa. Calidez de unos labios con aliento de rosa, lecho de arena entibiado por el sol.
Resbala la brisa, disolviendo la espuma de las olas del mar. Palmeras de olvido en cercano cementerio; presencia de lo eterno navega sin cesar. Retorno, piraguas negras de la muerte y una cruz como farol. i Patanemo! Azules lejanos de perdidos horizontes, cabalgando en las fronteras de mi tiempo; fantasías lejanas de inalcanzable ilusión.

 Tomado del Libro Hadas Brujas y Duendes de Puerto Cabello, propiedad intelectual de Adolfo Aristeguieta Gramcko

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