lunes, 11 de enero de 2016

“LOS COLORES DE MI HIJO” de Indira Páez, (PORTEÑA)



¿Quién es INDIRA PAEZ?

Indira Páez (Puerto Cabello, 19 de febrero de 1968) es una escritora y dramaturga venezolana. Se dedica a escribir telenovelas y obras de teatro. Vive en Miami desde enero de 2008.
Ganadora de un Premio Municipal de Teatro (Caracas) por su obra Crónicas desquiciadas (2002) e igualmente ganadora de un Premio Emmy como coescritora de la serie para televisión Gabriel, amor inmortal, galardón que otorga la Academia Nacional de las Artes y Ciencias de la Televisión de los Estados Unidos (2009).


HE AQUI UNA HISTORIA DE INDIRA PAEZ, CON LA CUAL COMPARTO LA MISMA EXPERIENCIA.


“LOS COLORES DE MI HIJO”

Yo nací en una casa de lo más multicolor. Y no, no me refiero a las paredes. Esas eran blancas, como las de cualquier casa de Puerto Cabello en los setenta. Mi casa era multicolor por dentro. Y es que mi mamá es de piel tan clara, que sus hermanos la bautizaron “rana platanera”. Y mi papá era de un trigueño agresivo, con bigote de charro, sonrisa de Gardel y cabello ensortijado, estirado a juro con brillantina. La vejez lo ha desteñido, a mi papá. Como si la melanina se acabara con el tiempo. Como si los años fueran de lejía.
De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva).
Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían “el catire”. Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.
Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las naciones unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso.
Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos.
De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos..
Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser “blanco” que “negro”. Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: “¡negro tenías que ser!”. Yo me quedé estupefacta al descubrir que los “blancos” jamás se comían los semáforos.
Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina.
Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zefirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama “negro”.
Una tía abuela me dijo cuando me casé: “ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos”. A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo.
Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.
Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta “¿y de qué color es el niño?”. Sí, sí, así mismo. “¿De qué color es?”. Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita (“¿Cuánto pesó?” ¿Cuánto midió?” “¿Lloró mucho?”), es ¿y de qué color es?”.
Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso.

Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.
Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. ¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?”. Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos.
Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo. Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero.
Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados.
Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito.
Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.
Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arcoiris

domingo, 10 de enero de 2016

Recuerdos en el Mercado Municipal






Vivo cerca del Mercado Municipal, hoy día, Es más, aún realizo allí algunas de mis compras diarias, sobre todo la carne o pollo en que los Capuano, algo en que la bodega de Mujiquita, Saludo al Señor Añez con su Bodega Rancho Grande de 1937, y siempre saludo a Fátima, la amiga oriunda de portugal, que se hizo famosa por sus cebadas y cerelac, que por supuesto hoy dia no vende o vende muy poco. Ellos unidos a Jimenez y sus comidas y el balalú ferreteria en general, son los pocos negocios que aún subsisten en el Mercado Municipal de Tejerías. 
El Mercado de Tejerías, marcó un hito no tanto por la venta de comida que se realizaba en el, sino por la colocación en el mismo de un mercado de ropas, de la economía informal, mudado gran parte de ellos, del mercado de la calle Carabobo con regeneración.
El Mercado de Tejerías llegó a ser en su oportunidad el Mercado de ropas más importante de la zona central de Venezuela, un sitio de referencia de la ciudad para los visitantes, hasta que por múltiples razones fue cerrado .
Aún queda  la promesa de nuevos proyectos en la zona, de un teleférico y algo más.
Las fotos mostradas son de la publicidad de uno de los café que se elaboraban en la ciudad CAFE LA HORMIGA, cuya última sede recuerdo en la calle valencia con Bermúdez. A veces mi madre lo compraba y de niños recuerdo muy bien que jugábamos de bodeguero y no podía faltar el empaque de café la hormiga, el cual rellenábamos de papel, para que quedará cuadrado. Unido al empaque de azúcar del supermercado popular, que traía una ventanita de papel transparente y otros productos que no seguiré recordando hoy.

redacción y fotos; Guido Libetti/2016



LA PLAZA FLORES/ de Don Miguel Elías Dao


Tomado del Libro Papeles Viejos para Gente Nueva, propiedad intelectual de Miguel Elías Dao


FOTO CORTESIA DEL ALBUM DE DON TOMAS ANDARA (FACEBOOK)


La tradicional Plaza Flores de Puerto Cabello conocida universalmente a través de la hermosa composición poético-musical de Italo Pizzolante, durante muchos años fue rebautizada con nombre de políticos en ejercicio del poder absoluto de Venezuela.
Este hermoso parque de frondosos y acogedores árboles, representa un símbolo sentimental del puerto de todos los tiempos. Una alameda rica en leyendas donde las abuelas tejieron los más bellos romances frente al azul del mar y bajo el azul del cielo.
En una época, protegida por barandas de hierro que le daban fisonomía de monumento, sirvió para el encuentro casual de viejas amistades para confortar el espíritu ante el verdor de palmeras y almendrones, para el beso furtivo de enamorados o en otras ocasiones para despedida de viajeros a continentes lejanos.
Cerca del lugar conocido como la "planchita" se encontraba el Kiosco de "Ugueto" donde niños, jóvenes y adultos disfrutaban de sabrosos helados mantecados, refrescos y encantador paisaje marinero en el estrecho canal, garganta histórica de los centenarios muelles.
Al grupo de adulantes seguidores del llamado "Ilustre Americano" se les ocurrió la idea de bautizar el parque que se conocía como "La Alameda", con el nombre de "Plaza Guz-mán Blanco". Borrada del mapa político la figura guzmancista, surgió la violenta etapa de montañeses andinos lideradizados por Cipriano Castro y por supuesto, el Concejo Municipal de Puerto Cabelloabanderado de servilismo, en sesión solemne le dio un nuevo nombre a ese remanso de paz: "Alameda de la Revolución", luego sería "Alameda de la Rehabilitación", y por último "Alameda Cipriano Castro".
Excecrado, maldecido, expulsado y calumniado el "Mono de Capacho" el mismo cuerpo edilicio qué endiosó la figura del célebre "Cabito", para halagar a Juan Vicente Gómez quiso cicatrizar sus heridas bautizando la calle entre el Hotel de Los Baños y el viejo Colegio de San Joáé de La Salle, conocido como "La Muralla" con el pomposo nombre de "Avenida Gómez".
En cuanto a nuestra tradicional Plaza, la municipalidad acordó designarla con el nombre de "General Juan José Flores" en homenaje a este Ilustre Hijo de Puerto Cabello, Procer de nuestra Independencia y fundador de la República del Ecuador.
Sesión Extraordinaria del día 5 de julio de 1909.
Presidiendo el Doctor Eudero López y con asistencia de los Diputados: doctor Montenegro, Primer Vicepresidente: doctor Mendoza, Segundo Vicepresidente: doctor Centeno, Síndico Procurador: Manuel Belisario González, se abrió esta Sesión.
El Presidente ordenó la lectura de la convocatoria para exponer el objeto de la reunión, que era el de dictar un Acuerdo para cambiar el nombre de la "Plaza Castro", y seguidamente propuso el Diputado Doctor Montenegro el siguiente proyecto de acuerdo, que se admitió y aprobó:
El Concejo Municipal del Distrito Puerto Cabello.
Como ofrenda a la memoria de los Libertadores de la Patria en el magno día de hoy, 5 de Julio de 1909, 98 Aniversario de laIndependencia.
ACUERDA
Artículo 1° - El paseo público conocido con el nombre de "Plaza Castro", se denominará desde hoy "Plaza Flores", en patriótica recordación del General Juan José Flores, esclarecido Hijo de Puerto Cabello y distinguido adalid de la Emancipación Americana.
Artículo 2° - Publíquese. Dado en el Salón de Sesiones del Concejo Municipal, S.S.

LOS CRONISTAS/ de Don Miguel Elías Dao




El primer Cronista Oficial de la Ciudad de Puerto Cabello, fue el escritor y filósofo carabobeño, Don Carlos Brandt, autor de numerosas obras literarias que han enriquecido la bibliografía nacional. El acto de su designación se cumplió en la Sesión Especial del Concejo Municipal, el día 15 de septiembre de 1952, convocada a solicitud del Concejal José Ignacio Meier, argumentando que "este eminente letrado había dedicado parte de su labor literaria, a Puerto Cabello y sus tradiciones".
Votaron favorablemente, los ediles asistentes: Luis Alfredo Capriles, Luis Alberto Brandt, José Ignacio Meier, Andrés Vigas y Aníbal Rodríguez. En el acta levantada al efecto se dejó constancia de lo siguiente: "La Cámara acordó nombrar Cronista de la Ciudad al ilustre escritor carabobeño Carlos Brandt, tributando con esta resolución un acto de justicia a uno de los más eminentes literatos de la nacionalidad y de gratitud para quien ha dedicado parte muy cordial de su valiosa obra a la historia y tradición de esta ciudad".
Lamentablemente el escritor Brandt no ocupó este importante cargo, tal vez por estar residenciado en Caracas atendiendo diversas actividades en el campo de la investigación histórica. Su designación, sin lugar a dudas honró a la ciudad de Puerto Cabello.
El año 1968 el Concejo Municipal presidido por el doctor Carlos Felipe Alvizu, acordó designar al escritor y acadé¬mico Don Ramón Díaz Sánchez, Cronista Oficial de la Ciudad. Razones personales del ilustre historiador motivaron su re¬nuncia irrevocable, la cual fue aceptada sin discusión por los integrantes de la Cámara Municipal, Carlos Felipe Alvizu, Al¬berto Pernalete, Osear Castro Duarte, Juvencio Rodríguez, Raúl Baptista y Bernardo Jiménez.
Con fecha 17 de octubre del mismo año, la Cámara Muni¬cipal en su reunión ordinaria acordó por unanimidad, nombrar al periodista y escritor Miguel Elias Dao, Cronista de Puerto Cabello. En esta oportunidad, la recomendación del candidato estuvo a cargo del Concejal Presidente Di. Carlos Felipe Alvizu.
En el siglo pasado y en las primeras décadas del presente, honorables ciudadanos cumplieron en forma eficaz funciones de Cronistas, citándose entre ellos a los doctores Paulino Ignacio Valbuena y Plácido Daniel Rodríguez Rivero, así como a los escritores José Antonio Cordido Roo, Lope Bello, Luis Alfredo Colomine, entre otros

Tomado del Libro Papeles Viejos para Gente Nueva, propiedad intelectual de Miguel Elías Dao


Desués de la Muerte de Don Miguel Elías Dao, por concurso, obtiene el Título de  Cronista de la Ciudad el Dr Asdrúbal González, luego es retirado del cargo y lo asume de manera interina el Sr Nelson Vielma.

jueves, 7 de enero de 2016

Los tres Reyes Magos llegaron a Borburata para saludar al Niño


Con trajes alusivos a la época, María y José recordaron el momento en que cumplieron el llamado del ángel Gabriel para traer al mundo al Niño Jesús, y luego se escenificó la llegada de los Reyes Magos. (NOTITARDE /JUAN CORDERO)

La Costa
Tradición de más de 60 años invadió de alegría la histórica población porteña

Los tres Reyes Magos llegaron a Borburata para saludar al Niño


Yrvis Reyes Marcano
Puerto Cabello, enero 6.- La estrella de Belén brilló en horas de la noche de este miércoles, con la escenificación del nacimiento del Niño Jesús y la llegada de los tres Reyes Magos en Borburata, una tradición de más de 60 años protagonizada por más de 40 jóvenes del pueblo.

Con trajes alusivos a la época, María y José recordaron el momento en que cumplieron el llamado del ángel Gabriel para traer al mundo al Niño Jesús, y luego se escenificó la llegada de los Reyes Magos.

La tradicional actividad comenzó con la misa oficiada en la iglesia Santo Cristo de la Salud por el presbítero Joselis Adolfo Rivera, párroco de la zona, y amenizada con las voces de la coral de niños de las catequesis de comunión y confirmación de Borburata.

Posteriormente una gran cantidad de borburateños y visitantes llenaron las adyacencias de la plaza Bolívar de la histórica población porteña, lugar en el que cada año se realiza este tradicional nacimiento viviente.

Durante la escenificación, el sonido de canciones como Corre, caballito , Niño lindo , Din, din, din y otras se hizo sentir, mientras que el cielo retumbó con fuegos artificiales luego del nacimiento del Niño Jesús, desde la parte alta de Borburata, cercana a la plaza. Luego los integrantes de la Parranda La Flor del Campo fueron los encargados de poner su toque musical a esta celebración, que año a año congrega a cientos de personas en el Día de los Reyes Magos en Borburat

FUENTE NOTITARDE LA COSTAa.

lunes, 4 de enero de 2016

Una Historia: El SS Caribia



 La Historia y los acontecimientos que ocurren en Puerto Cabello no dejan de sorprenderme, me da orgullo cada metro cuadrado de esta tierra, porque en cada uno de ellos, hay experiencias, vivencias y realidades humanas que se compaginan en el espacio y en el tiempo para hacer de esta ciudad y su gente, La Ciudad Cordial de Venezuela.

Estoy en el malecón de Puerto Cabello, ya en lo que conocemos como la Planchita, muy cerca de la Capitanía de Puertos, y antigua Aduana de la Ciudad, cerca de donde antes, en el siglo pasado, atracaban los barcos y tocaban tierra sus tripulantes. Aquí estoy, frente a la entrada a la rada del Puerto de Puerto Cabello y en un giro de la historia, hay una que quiero contar a mí estilo y me voy a ir a la madrugada del 3 de febrero del año 1939.

Escucho gritos, movimientos de carros, personas con faroles en las manos, la ciudad esta alborotada, todos corren hacía donde estoy, sí, aquí a la planchita, a la aduana, han hecho una gran cadena, si se quiere, con faroles, linternas, fuego, luces de camiones, y a una gritan:

-Allí viene, está llegando, va entrar…necesitamos más luces a lo largo del muelle….muévelo…pa´lla vamos.

No sé qué sucede, la gente comenta, habla de la llegada de un barco, no me extraña para nada, estamos a la entrada del Puerto, y me voy caminando entre ellos, son muchos, la ciudad se ha volcado con luces, es interesante, está pasando algo con la llegada de un barco, que ha logrado poner en marcha a esta ciudad y mantenerla despierta, en vela, a estas horas. De pronto tropiezo con una señora y le pregunto:

-¿Señora, que sucede?¿Cuál es el motivo de tanto alboroto?.

La Señora me ve extrañada y comenta:

-Joven me está tomando el pelo o usted no es de aquí. Está llegando El SS Caribia, el barco cargado de inmigrantes judíos, que hace unas horas tuvo que marchar de este Puerto, Dios escuchó nuestros ruegos, esa pobre gente, ya El General López Contreras dio el permiso de entrada a Venezuela y ellos van a desembarcar por aquí.

Yo me quedé atónito, pensativo, tratando de revisar un poco los acontecimientos, y estos eran los datos: Un barco llamado El SS Caribia, lleno de Judíos, inmigrantes que llegaban al Puerto, en el Gobierno de López Contreras, 1939. Y mis interrogantes: ¿Quiénes eran estos Judíos inmigrantes que llegaban al Puerto? ¿De dónde vienen, porqué de un permiso especial del General López Contreras para atracar y bajar aquí? ¿Y porque ha influido tanto en los ciudadanos de la ciudad la llegada de este barco?






-Muchacho cierre esa boca, que le van a entrar moscas, venga tome una luz de estas y venga conmigo, vamos al muelle y por el camino le cuento.

La señora me entregó una lámpara de kerosene, con buena luz, el vidrio estaba limpio, brillante, la luz se dejaba ver perfectamente, caminamos apresuradamente, no es lejos, pero si era necesario llegar pronto, mientras, comenzó el relato.

-Mire muchacho, la cosa en Europa no está nada bien, se habla de una Segunda guerra mundial pronto, hay un Señor llamado Adolfo Hitler, con muchas ansias de poder y persiguiendo, para exterminar, a los que son del Pueblo Judío. Según han creado lo que llaman campos de concentración donde los asesinan. Este barco que está a punto de atracar al Puerto, El SS Caribia, viene con Judíos que escapan tratando de buscar una vida mejor o de salvar sus pellejos al menos. Este barco estuvo temprano en el Puerto, tenía permiso de estar aquí hasta las 8 pm, se necesitaba una autorización, por parte del Gobierno,  para desembarcar, viene de dar muchos tumbos, desde que partió de aquel Puerto de Alemania, en enero, ha buscado donde llegar y no lo reciben, pasó por Brasil, según, Las Guayanas, y hace unos días, llego al Puerto de La Guaira, con la esperanza de poder dejar a estos seres humanos en una tierra firme y donde se les garantice la vida. En la Guaira duraron cuatro días, varados. Nadie quiere meterse en ese rollo de darles asilo, refugio, pero nuestro presidente el General Eleazar López Contreras, ha dicho que sí, se había tardado eran los trámites, el papeleo pues. Al Puerto llegaron temprano ayer, les recibimos con alegría, pobre gente que ha sufrido, venían arriba de la cubierta del vapor, sí, arriba del barco ante la inclemencia del tiempo. Le hemos dado lo que hemos podido, le lanzamos frutas para que mitigaran un poco el hambre, ¡por Dios, Son seres humanos!. Lo cierto es que se hicieron las 8 de la noche y tristemente tuvo que zarpar, se fueron por esos mares, con destino incierto.

La Señora hizo una pausa, estaba emocionada, conmovida, sabía que la esperanza de estos Judíos inmigrantes por un momento había desaparecido, pero ha vuelto y con mayor firmeza. Me desesperé ante la callada señora y le dije:

-Ajá ¿y que más pasó? ¿Cómo es que el barco retorno, aquí al Puerto?

- Déjeme y le cuento, dos horas después, que zarparon, llegó un telegrama anunciando la buena noticia, que el Gobierno del general Eleazar López Contreras daba el permiso, la autorización de atracar y desembarcar a los 86 judíos que vienen allí. Al parecer enviaron, por radio, la información al barco, según comentan los pasajeros tuvieron que suplicar al capitán del barco a que se regresara, y así están ya de vuelta. Pero, como es muy oscuro el Puerto, o mejor dicho tiene poca luz y ese barco es muy grande, hay el problema para atracar, así que nos avisaron y estamos iluminando con lo que podemos, vamos pues, que a eso es que vinimos.

Yo sigo atónito, viendo lo que ocurre, de repente, escucho:

    -Muchacho cierre esa boca, le van a entrar moscas.- Me gritó la Señora. Y continuó: - Hay otro barco,  El SS. Königstein. Pero, esa es otra historia, llegará en un mes, pero por el Puerto de La Guaira. Estos Barcos son la Esperanza de vivir de estos 251 Judíos.

Así fue todo, yo terminé en casa de uno de los amigos porteños que acogieron a los Judíos, ofreciéndoles comida, arepa de maíz pilado con pescado frito, algo de frutas y mucha agua. Un gesto de Cordialidad, de solidaridad, que marcó la diferencia. El Gesto heroico del General Eleazar López Contreras tuvo muchos seguidores entre los porteños. Ya luego, meses más tarde, se declarará la Segunda Guerra Mundial y Venezuela manifiesta su decisión de ser un país neutral ante esta guerra. Orgulloso de mi gentilicio.

PD: una adaptación de los acontecimientos históricos ocurridos en la fecha mencionada en el relato, realizada por Guido Libetti, con el objetivo de sentirme inmerso en medio de los acontecimientos de ese día.

Mi Puerto Cabello fotos con historias y sin ellas también.
Mipuertocabello2012.blogspot.com


Guido Libetti./2016
FOTOS; @MIPUERTOCABELLO/GUIDO-LIBETTI

sábado, 2 de enero de 2016

AQUÍ SEGUIMOS


Desde este blog, les deseamos un Feliz año 2016, 
Nosotros seguiremos mostrando nuestras fotos con historias y sin ellas, pero fotos de la Ciudad Cordial de Venezuela. El Pedacito de Cielo que Dios ha querido mostrarnos aquí, gústele a quién le guste. Somos un Puerto, con una calidad humana que no encontrarás en otros sitios, aquí estamos con el calor del trópico, con los brazos abiertos, una mano amiga y una cultura que se ve en cada rincón.